
Reserva Cerros de Llanogrande surge de una forma consciente de entender el desarrollo: reconocer primero el valor natural de la tierra y concebir un hábitat donde la arquitectura sirva al paisaje.
Durante décadas, la parte alta de El Tablazo ha conservado un carácter especial: bosques nativos bien preservados, manantiales nacientes y una perspectiva privilegiada sobre todo el Valle de San Nicolás.
La iniciativa nace del deseo de proteger este activo ecosistémico único, creando un modelo residencial donde la densidad sea mínima y la intervención humana potencie, en lugar de reemplazar, la regeneración del bosque andino.

Buscamos ofrecer un refugio donde la privacidad, el silencio y la paz no sean lujos excepcionales, sino el estado natural del día a día.
Solo el 9% de densidad proyectada, preservando más del 90% del territorio en estado natural e infraestructura liviana.
7 manantiales propios que alimentan los arroyos y la vida silvestre dentro del proyecto.
17 familias de aves identificadas (como el Barranquero y la Garza Real) que habitan los bosques de la reserva.

Mauricio Vélez de Bedout, fundador de MV Arquitectos, concibió cada espacio respetando los niveles naturales de la montaña, maximizando la captación de luz solar y las aperturas visuales hacia el valle.

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